El Madison Square Garden atestiguó una de las páginas más dramáticas e impactantes de s historia. En el cuarto punto de las Finales de la NBA, los New York Knicks protagonizaron una heroica victoria, sin precedentes en los registros de la liga, al revertir 29 puntos para vencer agónicamente a los San Antonio Spurs por 107 a 106. El milagro neoyorquino, sentenciado por una corrección milimétrica de OG Anunoby a solo un segundo del final, desató la locura en las tribunas e hizo recordar al majestuoso Diego Maradona, en México 86.
La proeza tomó tal dimensión que las figuras del encuentro y las plataformas oficiales acudieron a metáforas inmortales para describir el desenlace. “La mano derecha de Dios”, lo definió Karl-Anthony Towns en la rueda de prensa posterior, emulando de forma ingeniosa el célebre gol de Maradona a los ingleses en el estadio Azteca. Casi en paralelo, la cuenta oficial de la liga validaba la magnitud estadística del hito en las redes sociales: “Los Knicks completan la remontada de 29 puntos para la victoria. La mayor remontada en la historia de las finales de la NBA”.
El desarrollo inicial del encuentro jamás hizo presagiar semejante desenlace. Los Spurs entraron con una efectividad abrumadora, castigando la defensa local con un festival de triples (anotaron 14 en la primera mitad, récord absoluto para esta instancia). El primer cuarto concluyó con una brecha de 19 unidades, la peor cifra histórica para un anfitrión en el arranque de una definición, extendiéndose a un humillante 76-49 al llegar al entretiempo.
Pero en la segunda mitad se reordenaron las piezas del conjunto dirigido por Mike Brown. Con un parcial inmediato de 13-0 en el tercer cuarto, los de la Gran Manzana recuperaron el pulso y la conexión con su público. Jalen Brunson se cargó el equipo al hombro con una planilla estelar de 36 puntos, 5 rebotes y 7 asistencias, secundado de forma brillante por un implacable Anunoby, quien aportó 33 tantos y 7 conversiones desde la línea de tres puntos.
El último período fue una batalla de posesiones extremas. Pese a la resistencia del gigante Victor Wembanyama, baluarte de San Antonio con 24 puntos y 13 tableros, Nueva York pasó al frente por primera vez en el minuto de cierre. Con el marcador 106-105 a favor de la visita y el reloj extinguiéndose, Brunson falló un triple forzado, pero Anunoby emergió entre las torres texanas para cachetear la pelota en el aire y decretar el triunfo.
Con este resultado, los Knicks dominan la serie por 3-1 y quedan a un solo paso de alzar el trofeo de la NBA por primera vez desde 1973. La historia juega a su favor: únicamente los Cleveland Cavaliers de 2016 lograron revertir semejante déficit en la última ronda. La gloria definitiva podría sellarse este sábado, cuando la acción se traslade a Texas para el quinto capítulo.